La impepinable historia del Dr. Weissmann en BandaAncha.eu

Estas últimas semanas un psicóp… troll al que todos conocemos bastante bien ha estado pegando, día sí y día también, el mismo texto desternillante y a la vez esquizofrénico en el foro off-topic de bandaancha.eu.

Si bien es verdad que el caballero es pesado de cojones, hacía bastante tiempo que no me reía tanto con una tontería de este calibre, así que como no paran de borrarle el hilo cada vez que lo vuelve a abrir, procedo a copiarlo aquí:

El Dr. Weissmann dice no al teléfono móvil

En algún paraje del Valle de los Caídos se encuentra la polla incorrupta de Franco conservada en una urna. Soy amigo del Doctor Weissmann, un viejo científico nazi escondido en Torremolinos, y él me dijo que si pudiera conseguir el miembro viril del Generalísimo sería posible reconstruir a un nuevo Caudillo a partir del pene. Buscando con Google Earth no di con la ubicación del cipote de Franco. A ver si algún forero sabe dónde encontrar el badajo de Paco para entregárselo al Dr. Weissmann lo antes posible, antes que la Pandereta se hunda del todo en el abismo de las comunidades autónomas.

El doctor Weissmann, alias Wuaissman, señor científico muy distinguido y con ochenta nombres precediendo a su apellido, poseedor de la Cruz de Hierro, veterano de la Primera Gran Guerra, y sobre todo poseedor de una abultada billetera, está escondido en Torremolinos, pero a veces pasea prudentemente por la playa, con dos teutones, mezclado entre los turistas alemanes cerveceros contemporáneos, con el mismo modelo de bañador que usó Fraga en Palomares, con la cabeza bien alta y conciencia tranquila, sin mostrar ni un mínimo signo de arrepentimiento, relajado, pausado, calmado, tranquilizado, sosegado, como un abuelo travieso más de la Pandereta profunda del bajo Barbate olvidado por la historia, disfrutando de las curvas esculturales de las suecas aborígenes de Costa del Sol, y bendecido por Juan XXIII, más que por santo, gracias a su actitud diplomática impidiendo que algunos judíos protegidos por la iglesia fuesen convertidos en jabón. El propio führer jamás hubiese podido alcanzar la poltrona del poder nacional-socialista sin las dotes diplomáticas del Dr Weissmann.

A veces, cuando no hace buen tiempo para disfrutar de la playa, el Dr. Weissmann tiene la costumbre de visitar las tumbas de sus numerosos camaradas, un par de centenares, que están enterrados en los cementerios de la Costa del Sol, La Costa Blanca, o las islas Baleares, y siempre deposita cruces de hierro de segunda clase, compradas en Militaria, en sus lápidas, pues la crisis del ladrillo también está afectando al Dr. Weissmann, y por las tardes visita puntualmente a sus geriatrísimos amigos ex-jerarcas del III Reich, todos ellos ya bastante tocados desde hace unos cuantos años, el Alzheimer no engaña, como aquel que se meó encima de una judía embarazada, que aún viven como tiernos jubilados en el país de pandereta de cuyo nombre no quiero acordarme.

El Dr. Weissmann tiene descendencia en Japón, de manera accidental, desde el día que se pajeó en la playa, mientras se estaba bañando, y un espermatozoide aprovechó una corriente marina para llegar al país del culo como la bandera del ídem alcanzando un óvulo de una nipona, o sea, que todo queda entre familia.

Está más que demostrado, según científicos serios, como el Dr. Weissmann, que la gente que vive en los alrededores de las antenas de telefonía móvil, así como la gente que usa mucho el teléfono móvil, e incluso algunas personas que usan el móvil de forma ocasional, terminan enfermos de cáncer. Si la radiación electromagnética en el rango de las microondas es muy peligroso para la salud de los seres humanos, ¿cómo es que no lo prohíben? No lo prohíben porque hay mucho dinero por medio, muchos intereses económicos, y hasta los portales de Internet que viven de la propaganda de las empresas de telecomunicaciones borran los mensajes que advierten de la peligrosidad de usar teléfonos móviles, ADSL WIFI, antenas repetidoras de TDT, y demás historias raras. Una cosa es 100% segura, que borrando este tipo de mensajes de advertencia no impide que la gente muera de cáncer, o sea, que para que unos se den la gran vida en los yates de lujo otros tendrán que morir a causa de los efectos secundarios de la radiación electromagnética. Que yo sepa, los peces gordos de las telecomunicaciones viven en chalets de lujo bastante apartados de las antenas.

Las cabras tienen una protección natural contra los campos electromagnéticos ya que sus cuernos, al ser resonantes a cualquier frecuencia, canalizan la radiación y la descargan por el rabo y las pezuñas, y así protegen las cabras su cerebro contra las interferencias radioeléctricas malignas, pero luego la radiación pasa a la leche y la gente enferma de cáncer consumiendo los quesos. Lo peor de los quesos cancerígenos, son los agujeros, porque dicen los científicos serios, como el Dr. Weissmann, que al no estar comprimidas las células malignas, éstas se expanden, llegando a formar masas que, invisibles a los ojos, engullimos tan frescamente. Estas masas celulares, rápidamente toman el control del ente infectado e introducen un algorritmo que altera gravemente la capacidad, el ritmo, la potencia y la frecuencia de ciertas funciones vitales tales como; flatulencias, eruptos etc. Desde la OMS, recomiendan beber la leche de cabra directamente desde el cuerno, y si nos vemos forzados a comer queso, mezclar previamente con pelo de la misma, ya que la fibra, ademas de repeler las radiaciones, favorece el tracto digestivo. Los seres humanos no tienen protección caprina natural, sino que tienen que apañarse adquiriendo cuernos de forma artificial, y eso explica, a raíz de la generalización del uso de los móviles, que ahora haya tantos casos de infidelidades en el mundo, que ahora haya por ahí tanto cornudo suelto.

El Dr. Weissmann, siendo un científico de élite, sabe que es muy difícil vivir en un país de pandereta lleno de borregos y pringados, y que el 99% de la población solo se preocupa del fútbol y los toros.

Dice el Dr. Weissmann que la democracia no sirve para nada porque ni siquiera es capaz de impedir que los perros fachas antisemitas parasiten en el sistema democrático lanzando consignas antidemocráticas, pues si la democracia prohibiera lanzar consignas antidemocráticas entonces la democracia no sería una verdadera democracia, o sea, que la democracia es una mierda.

¡Dios salve al Dr Weissmann!

¡Viva Franco, coño!

Un saludo 🙂

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